19 mayo 2018

Mille Miglia 2018: tercera etapa

• En las históricas carreteras de la Mille Miglia ha concluido la emocionante etapa de Roma a Parma, pero aún no se han terminado las emociones.
• Para conmemorar el nonagésimo aniversario de la primera victoria de Alfa Romeo se ha previsto para última hora de esta mañana que la caravana pase por Milán y por el Museo Storico Alfa Romeo de Arese donde se llevarán a cabo algunas pruebas cronometradas en el circuito que hay en su interior.
• También estarán presentes los pilotos Marcus Ericsson y Charles Leclerc de la escudería Alfa Romeo Sauber F1 Team que están disputando el campeonato de Fórmula 1 2018.
• Ya está online el proyecto "Alfa Romeo: la Mille Miglia en 90 lugares", que recorre las etapas más significativas de la historia de la marca en la Mille Miglia, noventa años después de su primera victoria.

Alcalá de Henares, 19 de mayo de 2018.- La Mille Miglia se despide de Roma a primera hora de la mañana, bajo un sol radiante. Entre los muchos pequeños milagros populares atribuidos a la Flecha Roja, está la increíble capacidad de atravesar el tráfico matutino en la intensamente concurrida circunvalación de Roma. Pero la pasión es tal que los conductores se conceden una pausa en su ajetreado día para disfrutar del paso de este "museo itinerante". También ha habido miradas de admiración e interés para Giulia y Stelvio: son parte de la flota oficial de 30 vehículos que la marca pone a disposición de los organizadores como coches oficiales. Es la mejor manera para descubrir de cerca la esencia de Alfa Romeo, impregnada de historia y de carreras, y con el vigor de un pasado legendario, que también en la Mille Miglia ha escrito páginas de récord. Con motivo del nonagésimo aniversario de la primera victoria de Alfa Romeo en la Mille Miglia, hoy surge el proyecto "Alfa Romeo: la Mille Miglia en 90 lugares", que recorre una historia de victorias a través de lugares particularmente importantes.

Con el libro de ruta en mano, la caravana se dirige hacia el Parque Natural Regional de Bracciano Martignano a orillas del lago de Vico, el más alto de los grandes lagos italianos. De hecho, se encuentra a más de 500 metros sobre el nivel del mar, el aire es frío y la carretera invita a tomar cada curva en el estilo requerido por las pruebas que se llevan a cabo aquí y en el Monte Cimino. El pino marítimo del Parco de 'Medici da paso a la densa vegetación a lo largo de la carretera y a las hermosas colinas de la Tuscia, más allá de Viterbo.
Es imposible proporcionar una descripción detallada de cada pueblo que cruza la Mille Miglia, pero el ambiente festivo que reina en cada lugar es siempre único e inolvidable. La primera de estas calurosas bienvenidas se produce en la Piazza Vittorio Emanuele, en Ronciglione, y brinda la espontaneidad y las sonrisas irresistibles y un tanto desdentadas de los niños con sus babis azules y rosas, y las banderas de la Mille Miglia ondeando al paso de los automóviles.

La mañana transcurre rápida y agradablemente como el viento que empuja del Lago de Bolsena hacia la Toscana. Se prosigue entre diversión y curvas por maravillosos escenarios que casi comienzan a engañar a los sentidos. El rugido de los motores entre Radicofani y Siena suena como una declaración de amor a Italia. Y no importa si los cilindros a veces desentonan: vale la pena mencionar con agradecimiento la labor, a menudo nocturna, de los mecánicos que trabajan con la delicadeza de alguien que afina un delicado instrumento musical. El amor es correspondido en la Piazza del Campo, la culminación de la mañana antes del almuerzo en la pequeña ciudad fortificada de Monteriggioni.

El libro de ruta es la partitura musical y no hay pasajes de relleno: cada momento de la Mille Miglia es crucial. Los kilómetros pasan rápidamente entre colinas, viñedos y fortalezas, en las carreteras que han marcado la historia del automovilismo italiano e internacional. Mientras tanto se atraviesa San Miniato y se llega a Lucca, la ciudad de Giacomo Puccini. Pasión constante, un lenguaje musical que se mueve rápidamente, incisos mordaces, armonías disonantes: es la Tosca, pero es un lenguaje que podría narrar una carrera de coches. Lucca queda atrás y aparece el mar Tirreno; desde Pietrasanta se llega a la carretera de la costa que pasa por Forte dei Marmi y Marina di Massa, iluminadas de ámbar por el sol poniente. Esta es la postal con la que se despide la bienvenida toscana para entrar en Sarzana, en Liguria, una importante encrucijada de vías de comunicación desde su fundación.

Aún queda un largo camino por recorrer hasta Parma y antes hay que ascender el Paso de la Cisa. Es tarde, pero multitudes dignas de un Gran Premio siguen alineadas a lo largo de la carretera, ansiosas y emocionadas al ver tantos vehículos. Espectadores entusiastas, que con un gesto de la mano resumen el deseo de alentar la hazaña de los pilotos. Hazaña que después de quince horas al volante roza lo heroico. La carretera se endereza a lo largo del Taro y desde Collecchio finalmente se atisba la meta de la antigua capital del Ducado de Parma y Piacenza. Al final de la etapa, la curiosidad por la clasificación puede más que la fatiga, con una íntima satisfacción al quitarse los guantes y con un principio de melancolía: Brescia está cada vez más cerca. Sin embargo, para celebrar el 90 aniversario de la primera victoria de Alfa Romeo, este año la caravana pasará por Milán y por el Museo Storico Alfa Romeo de Arese, donde se llevarán a cabo algunas pruebas cronometradas en el circuito que hay en su interior y donde también estarán presentes los pilotos Marcus Ericsson y Charles Leclerc de la escudería Alfa Romeo Sauber F1 Team que están disputando el campeonato de Fórmula 1 2018.

 

 

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